Paciente de 34 años de edad, remitido a consulta externa de Rehabilitación desde el Servicio de Traumatología del hospital, con el diagnóstico de inestabilidad de rodilla por meniscopatía interna. En la historia clínica del paciente, destacaba una insuficiencia renal crónica con un episodio de fracaso renal agudo en octubre del año anterior. En la anamnesis, el paciente refería que desde hacía más de un año, notaba debilidad en el muslo derecho, fundamentalmente al subir y bajar escaleras, aceras, y al incorporarse de un asiento.
No había tenido episodios de bloqueos, ni dolor significativo en rodilla, ni sensación de derrame articular. No había sufrido ningún traumatismo directo o indirecto en la rodilla, y el paciente relacionaba el inicio de la clínica a raíz de un episodio de trombosis venosa iliofemoral derecha sufrido hace un año. En la exploración, se apreció una atrofia global de muslo derecho en relación con el contralateral; balance articular pasivo de rodilla y cadera completos; fuerza muscular de cuádriceps 3/5, psoas 4/5, tibial anterior y resto de musculatura distal de miembro inferior sin alteraciones. RNM: rotura horizontal del cuerno posterior del menisco interno, con apertura a la superficie articular.
En base a la anamnesis, exploración y pruebas, ¿cuál sería la actitud correcta?